miércoles, 14 de octubre de 2009
Las cosas buenas hay qe saber esperarlas. No hay nada de malo en qe las cosas qe uno desea lleguen más tarde de lo esperado. Cuando lo qe qerés tarda en llegar, el deseo crece, se fortalece. I ahí tu corazón se prepara para recibir eso qe tanto esperás. Si no estás listo para lo qe deseas, es como comer una frutilla verde, es amarga, no la disfrutas. Hay cosas qe llegan más tarde de lo esperado, i eso te da ansiedad, frustración, pero por algo es eso. Por algo hay cosas qe se hacen esperar. Cuando menos las esperas, qizá cuando ya renunciaste a alcanzar ese deseo, es cuando la vida, el destino, lo qe sea te sorprende. I esas sorpresas son las qe más se disfrutan, las qe llegan cuando menos las esperas. Las cosas buenas llegan tarde, dan trabajo, esfuerzo, dedicación. Cuando uno sabe qe lo qe viene es bueno, la espera no es una agonía, es una fiesta. Saber esperar es saber desear. Qeremos todo ya, la comida ya, los resultados ya, levantar el tubo del teléfono i qe venga un delivery i te traiga la felicidad, ahora. El deseo se vuelve más fuerte cuando uno se toma el tiempo de desear. Si entre el deseo i la realización no hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable. Asi qe será hoy, mañana, en un tiempo, en el momento exacto, más tarde de lo esperado, pero eso es mui bueno.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)















No hay comentarios:
Publicar un comentario