domingo, 4 de octubre de 2009

Este bálsamo no cura cicatrices, esta rumbita no sabe enamorar, este rosario de cuentas infelices calla más de lo qe dice, pero dice la verdad. Este almacén de sábanas qe no arden, este teléfono sin contestador, lo llamaré mañana, hoi se me hizo tarde. Esta forma tan cobarde de no decirnos qe no. Este contigo, este sin ti tan amargo. Este reloj de arena del arenal, esta huelga de besos, este letargo, estos pantalones largos para el viejo Peter Pan. Esta cómoda sin braguitas de Zara. El tour del Soho desde un rojo autobús, estos ojos qe no miden ni comparan, ni se olvidan de tu cara, ni se acuerdan de tu cruz. No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón, tan maltrecho i ajado, qe está cerrado por derribo. Por las arrugas de mi voz, se filtra la desolación de saber qe estos son los últimos versos qe te escribo, para decir Con Dios a los dos nos sobran los motivos. Esta paya tan lejos de su gitano, este penal del puerto sin vis a vis, esta guerra civil, este mano a mano, e stos moros i cristianos, este muro de Berlín. Este virus qe no muere ni nos mata, esta amnesia en el cielo del paladar, la limusina del polvo por Manhattan, el invierno en Mar del Plata, los versos del capitán. Este hacerse mayor sin delicadeza, esta espalda mojada de moscatel, este valle de fábricas de tristeza, esta espuma de certeza, esta colmena sin miel. Este borrón de sangre i de tinta china, este baño sin rimmel ni nembutal, estos huesos qe vuelven de la oficina, dentro de una gabardina con manchas de soledad. No abuses de mi inspiración, no acuses a mi corazón, tan maltrecho i ajado, qe está cerrado por derribo. Por las arrugas de mi voz se filtra la desolación de saber qe estos son los últimos versos qe te escribo, para decir Con Dios a los dos nos sobran los motivos.

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