domingo, 16 de agosto de 2009
La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad qe haga después te pide perdón i listo. Se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, i ya está, así de fácil. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen, decía Dostoievski, porqe uno antes de cometer el crimen sabe el dolor qe generará i asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿ i uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón ?. Un perdón no puede reparar lo qe hicimos mal. Para pedir perdón antes hai qe estar dispuesto a reparar. ¿De qé sirve pedir perdón cuando no hai manera de reparar lo qe hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo qe hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor qe se causó. Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta qe nosotros mismos provocamos. Insuficiente i a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo qe hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porqe un simple perdón no pude borrar el dolor. Hai cosas imperdonables aunqe se pida perdón en todos los idiomas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)















No hay comentarios:
Publicar un comentario